Y el paraíso se convirtió en un infierno

Esta es una de esas historias que, por muchos años que pasen, siempre estará en mi memoria: soy una superviviente del ciclón Winston

¿Ciclón Winston? Sí, un ciclón de categoría 5, que ha sido el más peligroso y destructivo que ha habido en la historia del Pacífico sur.

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Cada vez que estamos viendo la televisión y nos dan este tipo de noticias (terremotos, tsunamis, ciclones, etc…), nunca te imaginas que tú vas a vivir eso. Vemos la desgracia desde nuestras casas y muy a lo lejos. Luego dejan de darnos más noticias al respecto, nuestra vida diaria continúa y nos olvidamos de esa desgracia que está viviendo otro país y sus habitantes.

Sábado 13 de febrero:

Empezaban mis ansiadas vacaciones. Destino: Islas Fiji. Cogí un primer avión, y digo primero, porque ir hasta la otra punta del mundo me costó casi dos días en horas y dos aviones más. Pero no importaba porque llevaba soñando con este viaje mucho tiempo. Quería descansar mucho y disfrutar de lugares que eran verdaderos paraísos.

El día antes de salir, me enteré de que había un ciclón que pasaba cerca de las Fiji. Enseguida llamé a mi agencia de viajes para preguntar sobre esta última noticia preocupante y me dijeron que no había ningún problema pues el ciclón no pasaba por las Fiji. Así que me olvidé de él. No iba a tener tan mala suerte…

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¿Cómo podía imaginar lo que me venía encima con el cielo y el mar así de tranquilos en un sitio tan maravilloso?

No empezaba bien pues me habían perdido la maleta, que por suerte apareció a los tres días toda rota y destrozada ¡Qué tontería me parece ahora lo que me enfadé en ese momento!

Tuve la suerte de disfrutar de este paraíso durante cuatro días y entonces empezaba un crucero de una semana por islas paradisíacas. Justo antes de abandonar el resort me comunicaron que el crucero había sido cancelado… ¿Cancelado? ¿Por qué? Mi amigo, el ciclón Winston, se dirigía a toda velocidad a las Fiji… ¡No podía ser, era imposible! Pues sí. Era la primera vez en la historia que un ciclón cambia de dirección 90 grados y venía directo.

Nos evacuaron a la isla más grande. La capital, Nadi, era el sitio más seguro. Todos los turistas debían ser evacuados de todas las islas y los habitantes del país buscar refugio en colegios, iglesias, polideportivos y edificios más seguros.

Nos recomendaron que fuéramos al supermercado a comprar comida, linternas y velas. Teníamos que estar tres días sin salir. A nosotros nos llevaron a un hotel cerca del aeropuerto y, nada más llegar, vi cómo estaban cerrando todo el hotel alrededor con puertas gigantes de madera. Aunque el momento en que ya empecé a ponerme nerviosa fue cuando me cerraron la ventana de mi habitación a cal y canto con más maderas.

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Me faltaba el aire así que decidí salir afuera a respirar un poco.

Supe que ya no faltaba mucho pues ya todo el personal corría recogiendo todo lo que podía volar o provocar daños. Las redes empezaban a fallar y sabía que me iba a quedar sin cobertura durante el ciclón. Fue cuando entonces vi a una mujer bastante mayor intentando abrir una puerta y no lo conseguía, así que la ayudé a entrar. Su cara reflejaba pánico y con palabras temblorosas me dijo: «Lo acaban de decir en las noticias. En tres horas lo tenemos aquí». «¿Tres horas?», le dije yo. ¡No podía ser! ¡Si hasta medianoche no estaba previsto! Así que ya me fui a la habitación a esperar. No sabía qué se vivía durante un ciclón, qué iba a pasar y no me atreví, desde el momento que supe que lo iba a vivir, a preguntárselo a nadie… Tenía miedo, mucho miedo…

Comencé a escribir un SMS a mi familia y en ese momento me derrumbé…

Decidí llamarles pues un SMS me parecía una despedida… Quería oírles… Hablar con mi familia me dio mucha paz y me tranquilizó un poco. Así que cuando empezó a llegar el ciclón me senté en la cama y encogida lo viví toda la noche. ¿Qué sentía? ¡Mucho miedo! No sabía que estaba pasando afuera. Sólo oía muchos ruidos, golpes y un viento cada vez más fuerte y más y más. Yo pensé que reventarían los cristales de la potencia que tenía… Aflojaba y volvía a empezar… Ya no tenía cobertura y la luz empezaba a fallar… Así estuve no sé cuántas horas… No dormí nada en toda la noche… Era imposible…

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Empecé a ver los primeros rayos de luz entrando por la ventana y, a través de esa madera que me había protegido, me pareció ver gente que salía a ver cómo estaba el exterior. El ciclón se había ido.

Estaba todo destrozado.

Yo tuve mucha suerte pues no me cayó ninguna palmera o árbol encima de mi habitación. No corrieron la misma suerte otros vecinos. El pasillo estaba inundado de agua. Árboles enormes partidos, postes de luz caídos, caminos llenos de vegetación que había volado… Y al cabo de nada empezó a diluviar sin parar.  Me dijeron que era normal después de un ciclón y que los dos días siguientes iban a ser así.

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Estuve sentada en la recepción del hotel el día siguiente al ciclón 7 horas. Solo quería ver gente y no volver a la habitación. Y al día siguiente lo mismo. Iban llegando los periódicos y te dabas cuenta de que lo que yo había vivido no era nada comparado con lo ocurrido en las aldeas que había al lado del mar y habían sido devastadas por completo. Empezaba el recuento de muertos y desaparecidos. Cada historia que leía era tan triste, tan desgarradora. Tenía que dar gracias de ser una superviviente en un lugar seguro.

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Como siempre los más pobres, los más desfavorecidos… ¡Dios mío! Vivían como en chabolas en frente del mar. Las terribles olas lo inundaron todo, lo arrasaron y sus casas volaron con el ciclón.

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Viernes 26:

Vuelvo a casa por fin pues el tráfico aéreo ha estado cerrado varios días, las redes colgadas y la comunicación imposible.

¡Estoy viva y bien! Sólo decía eso a mis familiares y amigos en cuanto un segundo de comunicación me lo permitía.

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Tendría que estar muy feliz y contenta. ¡Y lo estoy! Pero hay una parte de mi corazón muy triste que ha vivido algo que ya es historia y que ha dejado a un país destrozado, sus gentes lloran… Y la vida continúa…

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¡Soy peluquera y con mucho orgullo! En los últimos años han emergido unas profesiones nuevas y que hoy en día son muy influyentes.

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