Un día de gastronomía en Viena

”Grüß Gott” es una de las primeras expresiones que aprendí cuando descubrí Viena.

Es lo primero que te dicen cuando entras en cualquier tienda, hotel o restaurante. Un saludo al que se responde con la misma fórmula y que, traducido al castellano, quiere decir -poco más o menos-  que “Saludos de Dios”.
Hoy, quiero hacer un recorrido con vosotros por los lugares en los que me gusta comer, tomar un café, una buena cerveza y disfrutar de mi comida preferida en la capital austríaca.
Me gusta utilizar siempre el metro desde Reumannplatz, donde me alojo, hasta la ópera, donde se encuentra el famoso «Hotel Sacher».
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Reumannplatz

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Reumannplatz

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Mi primera parada del día suelo realizarla para el desayuno en mi rincón más que preferido de Viena: «el Stube del hotel Sacher».
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Esta parte del hotel es menos frecuentada por los turistas, que prefieren ir a la cafetería del Sacher. Aún y así, a mí este sitio, que es de lo más rococó, me encanta. Tomarme mi café turco, que descubrí aquí, y la tarta sacher, cuando me apetece algo dulce a pesar de que no soy especialmente golosa, es casi un ritual para mí.
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Al mediodía, me tomo mi plato preferido en la cervecería que más me gusta de Viena: «Salm Bräu». Está todo buenísimo, pero yo quiero mis costillas con mi cerveza de trigo…
¡ummmm, qué ricas!
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Mis costillas en Salm Bräu

Aquí fabrican la cerveza de forma artesanal.
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Cervecería artesanal

Después toca relax y un café en el «Central» acompañado de buena música interpretada a piano. Esta, me traslada a conciertos en el famoso “Musikverrein” de Viena, ya sabéis, el famoso Concierto de Año Nuevo se celebra aquí.
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Y ya recuperada, me voy a visitar el museo de SISSI. Pero de eso os hablaré en otro post, puesto que la vida de la emperatriz se merece el protagonismo no de uno, sino de varios post.
Para cenar, prefiero algo para picar. Cómo no, nada mejor que las famosas salchichas vienesas en uno de los mejores sitios que se pueden encontrar (justo detrás de la ópera). La “Käsekrainer” (salchicha de queso) y la “Pikantwurst” (salchicha picante) con una cervecita ¡¡están buenísimas!!
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Y para acabar el día, un cocktail en el primer bar con barra que hubo en Viena. Se inaguró, nada más y nada menos, que en 1908: el «American Bar» del arquitecto Adolf Loos.
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“American Bar” del arquitecto Adolf Loos.

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¡Auf wiedersehen Wien (Viena)!

¡Soy peluquera y con mucho orgullo! En los últimos años han emergido unas profesiones nuevas y que hoy en día son muy influyentes.

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